LAS FUENTES SUBTERRÁNEAS DEL PODER
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EL LAGO DE MARACAIBO EN EL BUCHE
DE
LOS GRANDES BUITRES DE METAL
Aunque su participación en el mercado mundial se ha reducido a la
mitad en los años sesenta, Venezuela es todavía, en 1970, el mayor
exportador de petróleo. De Venezuela proviene casi la mitad de las
ganancias que los capitales norteamericanos sustraen a toda Améri-
ca Latina. Éste es uno de los países más ricos del planeta y, también,
uno de los más pobres y uno de los más violentos. Ostenta el ingreso
per cápita más alto de América Latina, y posee la red de carreteras
más completa y ultramoderna; en proporción a la cantidad de habi-
tantes, ninguna otra nación del mundo bebe tanto whisky escocés.
Las reservas de petróleo, gas y hierro que su subsuelo ofrece a la
explotación inmediata podrían multiplicar por diez la riqueza de cada
uno de los venezolanos; en sus vastas tierras vírgenes podría caber,
entera, la población de Alemania o Inglaterra. Los taladros han ex-
traído, en medio siglo, una renta petrolera tan fabulosa que duplica
los recursos del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa;
desde que el primer pozo de petróleo reventó a torrentes, la pobla-
ción se ha multiplicado por tres y el presupuesto nacional por cien,
pero buena parte de la población, que disputa las sobras de la minoría
dominante, no se alimenta mejor que en la época en que el país de-
pendía del cacao y del café
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. Caracas, la capital, creció siete veces en
treinta años; la ciudad patriarcal de frescos patios, plaza mayor y
catedral silenciosa se ha erizado de rascacielos en la misma medida
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Para la redacción de este capítulo, el autor ha utilizado, además de las obras
ya citadas de Harvey O’Connor y Francisco Mieres, los libros siguientes:
Orlando Araújo, Operación Puerto Rico sobre Venezuela, Caracas, 1967; Fe-
derico Brito, Venezuela siglo XX, La Habana, 1967; M. A. Falcon Urbano,
Desarrollo e industrialización de Venezuela, Caracas, 1969; Elena Hochman,
Héctor Mujica y otros, Venezuela 1°, Caracas, 1963; William Krehm, Demo-
cracia y tiranías en el Caribe, Buenos Aires, 1959; los ensayos de D. F. Maza
Zavala, Salvador de la Plaza, Pedro Esteban Mejía y Leonardo Montiel
Ortega en el volumen citado en la nota 27; Rodolfo Quintero, La cultura del
petróleo, Caracas, 1968; Domingo Alberto Rangel, El proceso del capitalismo
contemporáneo en Venezuela, Caracas, 1968; Arturo Uslar Pietri, ¿Tiene un
porvenir la juventud venezolana?, en Cuadernos Americanos, México, marzo-
abril de 1968; y Naciones Unidas-CEPAL, Estudio económico de América
Latina, 1969, Nueva York-Santiago de Chile, 1970.