LA ESTRUCTURA CONTEMPORÁNEA DEL DESPOJO
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común se está convirtiendo en un serio elemento para los planes de
futuro. Ford Motor do Brasil, que hace los Galaxies, piensa tejer una
linda red con la Ford de Argentina, que hace los Falcons, y alcanzar
economías de escala produciendo ambos automóviles para mayores
mercados. Kodak, que ahora fabrica papel fotográfico en Brasil, gus-
taría producir películas exportables en México y cámaras y proyecto-
res en Argentina»
116
. Y citaba otros ejemplos de «racionalización de la
producción» y extensión del área de operaciones de otras corpora-
ciones, como I.T.T., General Electric, Remington Rand, Otis Elevator,
Worthington, Firestone, Deere, Westinghouse y American Machine
and Foundry. Hace nueve años, Raúl Prebisch, vigoroso abogado de
la ALALC, escribía: «Otro argumento que escucho con frecuencia
desde México hasta Buenos Aires, pasando por San Pablo y Santiago,
es que el mercado común va a ofrecer a la industria extranjera opor-
tunidades de expansión que hoy día no tiene en nuestros mercados
limitados... Existe el temor de que las ventajas del mercado común se
aprovechen principalmente por esa industria extranjera y no por las
industrias nacionales... Compartí ese temor, y lo comparto, no por
mera imaginación, sino porque he comprobado en la práctica la rea-
lidad de ese hecho...»
117
. Esta comprobación no le impidió suscribir,
algún tiempo después, un documento en el que se afirma que «al
capital extranjero corresponde, sin duda, un papel importante en el
desarrollo de nuestras economías», a propósito de la integración en
marcha
118
, proponiendo la constitución de sociedades mixtas en las
que «el empresario latinoamericano participe eficaz y equitativamen-
te». ¿Equitativamente? Hay que salvaguardar, es cierto, la igualdad de
oportunidades. Bien decía Anatole France que la ley, en su majestuosa
igualdad, prohíbe tanto al rico como al pobre dormir bajo los puen-
tes, mendigar en las calles y robar pan. Pero ocurre que en este planeta
y en este tiempo una sola empresa, la General Motors, ocupa tantos
trabajadores como todos los que forman la población activa de Uruguay,
116
Fortune, A Latin American Common Market Makes Common Sense For U. S.
Businessmen Too, junio de 1967.
117
Raúl Prebisch, Problemas de la integración económica, en Actualidades econó-
micas financieras, Montevideo, enero de 1962.
118
Prebisch, Sanz de Santamaría, Mayobre y Herrera, Proposiciones para la
creación del Mercado Común Latinoamericano, documento presentado al pre-
sidente Frei, 1966.