LA ESTRUCTURA CONTEMPORÁNEA DEL DESPOJO
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las inversiones extranjeras, que descarga sobre el Estado los riesgos y
las desventajas de cada negocio. Resultó muy significativo que el fun-
cionario que había concertado el convenio defendiera sus humillantes
condiciones ante el Congreso, afirmando que, «en un futuro cercano,
Brasil estará invirtiendo capitales en Bolivia, Paraguay o Chile y enton-
ces necesitará de acuerdos de este tipo»
126
. En el seno de los gobiernos
que sucedieron al golpe de Estado de 1964, se ha afirmado, en efecto,
una tendencia que atribuye a Brasil una función «subimperialista» so-
bre sus vecinos. Un elenco militar de muy importante gravitación
postula a su país como el gran administrador de los intereses norte-
americanos en la región, y llama a Brasil a ejercer, en el sur, una hege-
monía semejante a la que, frente a los Estados Unidos, el propio Brasil
padece. El general Golbery do Couto e Silva invoca, en este sentido,
otro Destino manifiesto
127
. Este ideólogo del «sub-imperialismo» es-
cribía en 1952, refiriéndose a ese Destino manifiesto: «Tanto más, cuan-
do él no roza, en el Caribe, con el de nuestros hermanos mayores del
norte...». El general do Couto e Silva es el actual presidente de la Dow
Chemical en Brasil. La deseada estructura del subdominio cuenta, por
cierto, con abundantes antecedentes históricos, que van desde el ani-
quilamiento de Paraguay en nombre de la banca británica, a partir de
la guerra de 1865, hasta el envío de tropas brasileñas a encabezar la
operación solidaria con la invasión de los marines, en Santo Domingo,
exactamente un siglo después.
En estos últimos años ha recrudecido en gran medida la compe-
tencia entre los gerentes de los grandes intereses imperialistas, insta-
lados en los gobiernos de Brasil y de Argentina, en torno al agitado
problema de la lideranza continental. Todo indica que Argentina no
está en condiciones de resistir el poderoso desafío brasileño: Brasil
tiene el doble de superficie y una población cuatro veces mayor, es
casi tres veces más amplia su producción de acero, fabrica el doble de
126
Vivian Trías, Imperialismo y geopolítica en América Latina, Montevideo, 1967.
Uruguay se comprometió, por ejemplo, a incrementar sus importaciones de
maquinarias desde Brasil, a cambio de favores tales como el suministro de
energía eléctrica brasileña a la zona norte del país. Actualmente, los depar-
tamentos uruguayos de Artigas y Rivera no pueden aumentar su consumo
de energía sin permiso de Brasil.
127
Golbery do Couto e Silva, Aspectos geopolíticos do Brasil, Río de Janeiro,
1952.