LA ESTRUCTURA CONTEMPORÁNEA DEL DESPOJO
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dos van a concertar su programa de ayuda económica en los países
que muestren la mayor inclinación a favorecer el clima de inversio-
nes, y retirar la ayuda a los otros países en que una performance satis-
factoria no sea demostrada», anunciaron, en 1963, diversos hombres
de negocios encabezados por David Rockefeller
58
. El texto de la ley
de ayuda extranjera se hace categórico al disponer la suspensión de la
asistencia a cualquier gobierno que haya «nacionalizado, expropiado
o adquirido la propiedad o el control de la propiedad perteneciente a
cualquier ciudadano de los Estados Unidos o cualquier corporación,
sociedad o asociación», que pertenezcan a ciudadanos norteameri-
canos, en una proporción no inferior a la mitad
59
. No en vano el
Comité de Comercio de la Alianza para el Progreso cuenta, entre sus
miembros más distinguidos, con los más altos ejecutivos del Chase
58
La hija de David, Peggy Rockefeller, decidió poco después irse a vivir a una
favela de Río de Janeiro llamada Jacarezinho. Su padre, uno de los hombres
más ricos del mundo, viajó a Brasil para atender sus negocios y fue perso-
nalmente a la humilde casa de familia que Peggy había elegido, probó la
humilde comida, comprobó con espanto que la casa se llovía y las ratas
entraban por debajo de la puerta. Al irse, dejó sobre la mesa un cheque con
varios ceros. Peggy vivió allí durante algunos meses, colaborando con los
Cuerpos de Paz. Los cheques continuaron llegando. Cada uno de ellos
equivalía a lo que el dueño de casa podía ganar en diez años de trabajo.
Cuando Peggy finalmente se fue, la casa y la familia de Jacarezinho se
habían transformado. Nunca la favela había conocido tanta opulencia. Peggy
había venido del cielo en línea recta. Era como haber ganado todas las
loterías juntas. Entonces, el dueño de la casa donde Peggy había vivido pasó
a ser la mascota del régimen. Reportajes en la televisión y en la radio,
artículos en diarios y revistas, la publicidad desatada: él era un ejemplo que
todos los brasileños debían imitar. Había salido de la miseria gracias a su
inquebrantable voluntad de trabajo y a su capacidad de ahorro: vean, vean,
él no gasta en aguardiente lo que gana, ahora tiene televisión, refrigerador,
muebles nuevos, los chicos calzan zapatos. La propaganda olvidaba un
pequeño detalle: la visita del hada Peggy. Porque Brasil tenía noventa millo-
nes de habitantes y el milagro se había producido para uno solo.
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Hickenlooper Amendment, Section 620, Foreign Assistance Act. No es
casual que este texto legal se refiera explícitamente a las medidas adoptadas
contra los intereses norteamericanos «al primero de enero de 1962 o en
fecha posterior». El 16 de febrero de 1962, el gobernador Leonel Brizola
había expropiado la compañía de teléfonos del estado brasileño de Río
Grande do Sul, subsidiaria de la International Telephone and Telegraph
Corporation, y esta decisión había endurecido las relaciones entre Was-
hington y Brasilia. La empresa no aceptaba la indemnización propuesta por
el gobierno.